En televisión, un episodio piloto exitoso puede generar interés y atraer inversiones al demostrar el potencial y el atractivo del programa, lo que asegura en última instancia la financiación de la serie. Del mismo modo, un proyecto de digitalización por fases comienza demostrando su valor en una etapa inicial, sentando las bases para una implementación más amplia.
Los proyectos de digitalización tienen como objetivo aumentar la fiabilidad y la eficiencia tanto en los procesos como en las operaciones de las facilidades. Si bien contribuyen al crecimiento, no se los suele considerar esenciales. Por eso es crucial demostrar que el capital invertido se está utilizando bien. Pero, ¿cómo se hace eso?
En un proyecto de digitalización por fases, el proceso comienza con una implementación a pequeña escala para validar el concepto, seguida de una expansión a medida que los beneficios se hacen evidentes. Esto a menudo toma la forma de un proyecto piloto, donde se aplica un concepto de digitalización a una sola máquina o área de la planta en lugar de a toda la facilidad. Una vez que el proyecto piloto tenga éxito y demuestre valor para los altos directivos, se puede replicar a mayor escala.
Por lo general, hay dos escenarios en este tipo de proyectos. La primera consiste en implementar un concepto de digitalización a pequeña escala, a modo de piloto. El segundo escenario implica comenzar con un concepto de digitalización y luego implementar gradualmente tecnologías adicionales de manera secuencial en toda la facilidad. Este segundo método es especialmente adecuado para facilidades que buscan digitalizar por completo sus operaciones sin comprometerse desde el principio con un proyecto de gran envergadura que abarque todo.
El éxito de un proyecto de digitalización por fases depende del desarrollo de una hoja de ruta clara y de la comprensión de las interconexiones entre las tecnologías existentes y las nuevas que se introducen. Es importante distinguir este enfoque de un estudio de ingeniería o front-end, que implica un análisis en profundidad de los equipos y operaciones de una facilidad para evaluar la viabilidad del proyecto. Por el contrario, un enfoque de implementación por fases se centra en la instalación y operación de nueva tecnología en la fase inicial, con énfasis en la implementación práctica y la ampliación gradual. Sin embargo, sigue siendo fundamental planificar con antelación y calcular el retorno de la inversión (ROI) esperado.
Desarrollar una hoja de ruta para un proyecto de digitalización es esencial para identificar los objetivos finales y los beneficios del proyecto. Estos objetivos son fundamentales para medir el éxito y calcular el ROI. Una hoja de ruta bien estructurada describe los pasos necesarios, involucra a las partes interesadas relevantes y define los resultados esperados. Es importante colaborar con todas las partes interesadas para priorizar los proyectos iniciales y garantizar que cada proyecto tenga un objetivo de rentabilidad claramente definido.
Al interactuar con un recurso externo, como un integrador de sistemas, es fundamental seleccionar un socio capaz de desarrollar y respaldar de manera efectiva esta hoja de ruta para garantizar el éxito del proyecto.
Los proyectos de digitalización suelen plantear retos a la hora de justificar el ROI, ya que sus beneficios se obtienen principalmente al reducir o evitar los costos mediante mejoras de eficiencia y minimización de residuos. ¿Pudiste reducir el uso de energía? ¿Evitaste un corte de energía no planificado? ¿Aumentaste la calidad de la primera pasada? Esto subraya la importancia de la etapa inicial en un proyecto por fases. Definir con claridad los objetivos del proyecto y alinearlos con el estado actual de la facilidad son pasos críticos para evaluar con precisión el éxito y los rendimientos financieros del proyecto.
Para calcular correctamente el ROI de un proyecto y demostrar su impacto, ten en cuenta estas mejores prácticas:
Establecer y gestionar las expectativas. Sobreestimar los rendimientos para asegurar la financiación puede ser tentador, pero el exceso de optimismo puede cerrar la puerta a futuros proyectos, según el resultado.
Seleccionar el proyecto adecuado. Para un proyecto de digitalización por fases, el primer proyecto debe ser del tamaño adecuado. Será difícil medir el resultado de un proyecto muy pequeño o que no tiene mucho impacto. Es posible que un proyecto demasiado grande no obtenga la aprobación o que corra el riesgo de no alcanzar los objetivos del ROI cuando se encuentre con problemas que podrían haberse abordado de manera más fácil a menor escala.
Por ejemplo, identifica una línea de producción en la que se note un aumento en el tiempo de actividad y tenga un impacto significativo en el rendimiento financiero. Mejorar el tiempo de actividad en esta línea puede aumentar la producción y los ingresos.
Asignar los recursos adecuados. Muchos proyectos requerirán el apoyo de múltiples grupos de trabajo en tu organización, además de los costos de software y la experiencia externa. Es importante contar con la participación activa de las personas que apoyarán y utilizarán la tecnología. Evita el "modelo campeón", ya que los proyectos que dependen de un solo campeón son vulnerables cuando esa persona cambia de rol o deja la empresa. También es importante planificar el soporte de mantenimiento posterior a la instalación, así como asignar suficiente presupuesto al proyecto para que pueda tener un impacto medible.
Evitar el atractivo de la tecnología. A veces, es fácil que un ingeniero se entusiasme y se concentre en la tecnología del proyecto, pero también hay objetivos financieros que deben cumplirse. Ten en cuenta que el proyecto con el mejor ROI puede no ser uno con la tecnología más avanzada. Si no el que resuelve el mayor problema por la menor inversión.
Establecer las métricas correctas. Para poder calcular el ROI de un proyecto, es fundamental obtener buenas métricas al inicio del proyecto. El ROI se basará en las métricas de antes y después, lo que significa que el "antes" debe mostrar una imagen clara. Las métricas pueden incluir el tiempo de actividad, las tasas de conversión, el uso de servicios públicos y más. Planifica una implementación lo suficientemente amplia y con suficiente tiempo como para que se puedan calcular beneficios claros y que esos beneficios no sean el resultado de otras actividades o condiciones no relacionadas en la planta.
Los proyectos de ciberseguridad no son proyectos de digitalización. Los proyectos de ciberseguridad suelen ser proyectos imprescindibles que no forman parte de las actividades empresariales normales. Las métricas normales de recuperación de costos generalmente no se aplican a estos proyectos, ya que suelen ser obligatorias por políticas corporativas o regulaciones gubernamentales.
El cálculo del ROI en un proyecto de digitalización depende de los objetivos específicos y los resultados deseados de la iniciativa. Lo ideal es que la fase inicial demuestre el ROI en un plazo de seis meses a un año. Por ejemplo, en un proyecto destinado a reducir el tiempo de inactividad y las paradas, el cálculo del ROI comenzaría con la recopilación de datos sobre la frecuencia de las fallas antes de la implementación del proyecto. A continuación, se analizarían los costos asociados a este tiempo de inactividad. Una vez finalizado el proyecto, el ROI se puede determinar al comparar la frecuencia de las fallas antes y después del esfuerzo de digitalización. El ROI resultante se refleja en el ahorro de costos conseguido y en el impacto global en la rentabilidad. Recuerda que los tiempos de inactividad y los problemas de mala calidad suelen tener un doble impacto en la rentabilidad, ya que no sólo no se fabrica un producto vendible, sino que normalmente se incurre en costos adicionales por la repetición del trabajo o la mano de obra necesiaria para hacer las reparaciones.
Los proyectos de digitalización tienen el potencial de revelar información valiosa sobre los procesos de una facilidad, mitigar los riesgos y proporcionar datos procesables para la toma de decisiones operativas, entre otros beneficios. Sin embargo, mantener un enfoque claro en el ROI es crucial para justificar las inversiones continuas en digitalización destinadas a modernizar las operaciones. Aunque la transición de los procesos manuales a las herramientas digitales o la automatización de tareas rutinarias pueden presentar desafíos para cuantificar el ROI, un enfoque por fases, junto con la experiencia de especialistas en digitalización calificados, puede hacer que estos objetivos sean alcanzables.
Colaborar con un equipo experto, como los expertos de Hargrove Controls & Automation, puede ser fundamental para identificar los desafíos clave, establecer objetivos claros y desarrollar una hoja de ruta adecuada para un proyecto de digitalización exitoso. La vasta experiencia de Hargrove con empresas en diversas etapas de sus esfuerzos de digitalización les permite proporcionar la información crítica necesaria para garantizar que los proyectos se mantengan dentro del cronograma y el presupuesto. Si necesitas asistencia para avanzar en el proceso de digitalización de tus facilidades, los expertos de Hargrove están disponibles para ayudarte.
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